El éxito de las marcas, incluido el tráfico de clientes, la tasa de conversión, etc., solía estar determinado por su salud y la de sus competidores clave, junto con una combinación compleja y a menudo errática de circunstancias. Desde hace algún tiempo, necesitamos agregar otra variable en la mezcla: el algoritmo de búsqueda.

Todas las marcas con presencia en e-commerce está afectadas por esta nueva estrella, que selecciona cuidadosamente qué elementos mostrar, en qué orden y a qué segmento de consumidores. En otras palabras, los algoritmos de búsqueda establecen los filtros que permiten o bloquean el acceso de los productos al estante online después de que se haya escrito en el término de búsqueda. En última instancia, canalizan la oferta de productos de consumo y la visibilidad de las marcas.

No hace falta decir que esto tiene un enorme efecto en las marcas, ya que las ventas online pueden verse disparadas o desplomadas como resultado de las actualizaciones de algoritmos, además de que carecen del privilegio de acceder a esta caja negra de navegación online, porque está oculto a las marcas.

En este escenario, los salvavidas de IT del e-commerce deben intervenir con tácticas para rediseñar los algoritmos y trabajar para lograr un impacto positivo para favorecer a las marcas. No es simple: las marcas blancas pueden tener ventaja sobre las privadas y no podemos ignorar las posibles ofertas secundarias que podrían beneficiar el SEO de algunas marcas sobre otras.

En resumen, los algoritmos de búsqueda han llegado para quedarse y, si las marcas no se ponen al día con ellos y sus equipos backend, verán cómo el rendimiento de sus ventas se verá afectado.